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Cómo solicitar Punto de Encuentro Familiar

Existen 2 tipos de matrimonios. Uno que a pesar de los problemas que pueden surgir deciden continuar con él y resolverlos con amor. Pero está el otro tipo, aquel cuyos inconvenientes, aunque sean pequeños, son irreconciliables y por ende deciden recurrir al divorcio. Sin embargo, en la mayoría de los casos sucede que, este proceso, no concluye en buenos términos.

Siempre se ha dicho que los hijos son los más afectados con estas separaciones, pues les es difícil asimilar la ruptura familiar. Y se ven más afectados cuando la custodia es exclusiva de un progenitor, debido a que no se pudo llegar a un consenso. El hecho de que sus padres no se llevan bien, además del incumplimiento de los términos de visitas y convivencia, puede anexar un trauma emocional al niño.

Es ahí donde se recurre a un PEF, es decir, Punto de Encuentro Familiar como solución. Ahora surgen las preguntas, ¿Qué es? ¿En realidad funciona? ¿Cuál es el objetivo del PEF? ¿Visitas programadas? Esperamos que este articulo aclare tus dudas, comencemos.

Punto de encuentro familiar

¿Qué es un Punto de Encuentro Familiar?

Se podría decir que un PEF es un servicio y lugar al mismo tiempo. ¿A que nos referimos? Es un servicio creado con el fin de establecer las relaciones familiares entre el hijo y sus progenitores, sobre todo con aquel que no convive con ellos.

Ahora bien, decimos que es un lugar ya que es ahí donde se desarrollan las visitas del menor con el padre que no tiene parte en la custodia. Este sitio es el más idóneo, debido a la seguridad y neutralidad que le brindan a la familia, además de que facilita el monitoreo de las visitas otorgadas.

Aunque hablaremos un poco más delante de cómo funciona y su principal objetivo, es necesario aclarar que este servicio le brinda a la familia el apoyo emocional, mental y psicológico que necesitan durante la separación. ¿Porque? Porque eso es lo que requiere el niño a fin de que pueda desarrollarse integralmente teniendo una mejor relación con sus padres, y lo mismo sucede en el caso de los progenitores.

Este recurso surge de la necesidad de crear un lugar donde padres e hijos puedan relacionarse y lograr una estabilidad emocional entre ambos.


¿Cómo funciona el PEF?

Como se ha dicho anteriormente, la separación nunca será fácil para ninguno de los implicados ya que se tenían tantos planes que no lograron concretarse, de ahí que ahora les toca continuar una vida diferente. Acompañada de esta viene la desilusión, vulnerabilidad, desconfianza, e incluso depresión, es ahí donde se requiere el punto de encuentro.

En él actúan distintos profesionales que pueden brindar el apoyo emocional que necesitan. Desde órganos judiciales hasta psicólogos, pueden ayudar a una mejor adaptación del ambiente en el que se vive y a llegar a un acuerdo.

Claro hay que entender que este proceso no es indefinido, pues los problemas no pueden durar para siempre, además de que dejaría de cumplir con el PEF. Por el contrario, el punto de encuentro es efímero, pues, aunque se trate de un sistema reconciliatorio para la familia que se ha roto, y así crear un mejor ambiente, los espacios donde se realizan siguen siendo fríos.

Ambos padres deben considerar el hecho de que antes de la separación ellos se hacían cargo de satisfacer todas y cada una de las necesidades de sus hijos, de ahí que después del divorcio debe suceder lo mismo. Eso es lo que tratan de inculcar los profesionales que actúan en el punto de encuentro, una idea de responsabilidad, protección y seguridad al menor.

Sin embargo, es necesario pensar en qué llevó a la familia a recurrir a un PEF, porque solo así podrán brindarles la ayuda necesaria. Muchos factores están implicados en esto:

  • Una mala convivencia durante muchos años
  • Intromisión de la misma familia en la relación
  • Ausencia de parte de uno de los progenitores, lo que llevo a la perdida de custodia
  • Conflictos padre e hijos
  • Toma de decisiones importantes a través de intermediarios.

Tanto estos como muchos otros factores hacen a una familia idónea para recurrir a este sistema. Todas estas actitudes y comportamientos son característicos de la vulnerabilidad tanto personal como matrimonial, de ahí que los profesionales tienen una tarea difícil delante de ellos, conscientes de cuáles son los puntos a los que deben prestar más atención. Obviamente, cumpliendo al mismo tiempo con las normas establecidas a nivel judicial.


¿Cuál es el objetivo del Punto de encuentro familiar?

Tal y como se ha aclarado en párrafos anteriores, lo más importante es el menor, de ahí que el PEF intenta proteger emocionalmente al niño de daños psicológicos, de la vulnerabilidad que puede ocasionar la ruptura de sus padres, y de reparar ya los que se han ocasionado.

solicitud Punto de encuentro familiar

En pocas palabras, velar por la seguridad e integridad del mismo, a fin de conseguir el desarrollo emocional de los hijos.

A este objetivo principal se le incluyen:

  • Cumplir con las visitas establecidas. Esto implica el horario preparado con el este fin.
  • Evitar que el menor llegue a sentir que lo han abandonado. Algo que llega a ser muy complicado debido al cambio rotundo que recibe y al cese de la convivencia con uno de los progenitores.
  • Trabajo en equipo. Debido a que solo uno de los padres tiene la custodia, el PEF va a promover la relación con los progenitores y conservar o mejorar el ambiente familiar.
  • Pensar en los niños. Los profesionales deberán ayudar a que los padres demuestren su capacidad para anteponer cada una de las necesidades de sus hijos.
  • Aceptar la ayuda. No solo es ejercer el rol de padres, sino también demostrar que son capaces de aceptar la ayuda brindada. Este es uno de los objetivos del punto familiar.

Ahora, teniendo en cuenta esos objetivos, de acuerdo con las leyes y normas establecidas por el país, se deberá dejar fuera del PEF a casos donde haya una enfermedad contagiosa que no se esté tratando con especialistas y por ende puedan dañar al menor. También se excluirá a aquellos que muestren signos de violencia, ya sea contra los niños o contra los profesionales encargados de llevar a cabo el estudio.

¿Por qué tomar estas medidas? Recordemos que proteger al menor debe ser la prioridad, por eso, para que el PEF pueda tener buenos resultados es necesario cumplir con las normas estipuladas. Hay que destacar el hecho de que este sistema ha sido muy productivo en muchas familias españolas, que, por así decirlo, han decidido limar asperezas.

¿Qué pasa con los que no cumplen con el PEF? Simplemente con aquellos que no desean colaborar se decide terminar con la intervención.


¿Cómo solicitar el PEF y quienes actúan?

Hay que entender que en todos los casos no se puede optar por realizar el PEF. Pues no solo deben cumplir con ciertas características antes mencionadas, sino también ser aprobadas por un Juez. La cuestión es que para poder establecer un régimen de visitas es necesario realizar algunas entrevistas a todas las partes implicadas, tanto a nivel grupal como individual y después de evaluar los distintos informes es que se toma la decisión sobre el horario a seguir.

Claro, dicho informe les corresponde a profesionales, en tal caso no solo psicólogos sino también a la Asociación Mediacción. Una vez que comiencen las visitas, deberán ser monitoreadas, lo que permitirá un mejor control de las mismas. Por otro lado, durante ciertos periodos de tiempo se emitirán ciertos informes evaluativos, donde la evolución de las partes involucradas (padres e hijos) será expuesta y así decidir qué tanto más durará el PEF.

¿Quiénes se encargarán de la evaluación? Cada uno de los informes, sean bimestrales o trimestrales serán enviados al Servicio de Familia y este a su vez lo remitirá al Juzgado o Servicio de Protección de Menores. Esto dependerá de la región o distrito donde se encuentre.

La intervención servirá para:

  • Que los padres ser responsabilicen más de sus hijos, ya que se verán obligados a cumplir con el régimen. Además, los llevara a dar cese al conflicto, ¿Cómo? Con una tregua, mediante el cual pondrán límites.
  • Ayudará a sacar el lado positivo de la situación, creando un espacio de confianza donde ambos padres puedan relacionarse y comunicarse entre ellos.
  • Actuar como adultos. Dejaran sus conflictos a un lado, atendiendo las necesidades de sus hijos y demostrando madurez.
  • Ambos progenitores crezcan personalmente y sean más eficientes.

La intervención puede allanar el camino hacia una mejor relación parental, que incluso permite un acuerdo en el horario de visitas. Ya una vez que los padres vean que son capaces de hacer frente a los cambios y tomar decisiones sobre sus hijos sin ningún mediador, es ahí cuando terminara el PEF.

No se puede terminar este post sin decir que durante este proceso los padres y profesionales deben escuchar la voz de los menores, esto con el propósito de saber qué y cómo les afecta la separación. Tomarlos en cuenta puede servir para tener una actitud más conciliatoria.

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